Virginia Ybañez, El Comienzo

 

Los objetos tienen la capacidad de volvernos a un momento, así como la música o un aroma. Son un soplo que nos localiza en espacio y tiempo pasado a la vez que se constituyen el tiempo presente.

Mientras escribo veo una lámpara de mesa que recibí para mi cumpleaños número treinta y dos. De líneas sencillas y luz cálida, un candelabro que ilumina de forma suave la mesa de madera. Evocativa a un tiempo de mi niñez en el que los días en el campo de mis abuelos maternos eran frecuentes.

Ahí había objetos de todo tipo, pieles de cordero, bancos de madera, colchones rellenos de lana, candelabros metálicos, monturas de caballos, sombreros de paja, acolchados de flores, azulejos con dibujos naturales, vajilla color ámbar, estufas de leña, construcciones de madera, canteros brotados de flores silvestres, árboles de copas inmensas, caballos de pelo brillante y juguetes de madera.

Veo la lámpara y se vienen a mi mente esos recuerdos como fotogramas. Pequeños fragmentos, quizás tan pequeños que se alojaron en un lugar profundo de mi alma quedándose para siempre ahí para regalarme cada cierto tiempo un pedacito de ellos.

Hoy vivo lejos de ese campo y esos objetos ya no forman parte de mi cotidiano pero están en mi presente haciéndome entender que las distancias pueden ser relativas.

Quisiera haber sabido eso años atrás, cuando la lejanía física me producía tristeza. Ahora sé que esos objetos me devuelven rápidamente a los lugares que deseo solo con verlos, olerlos o acercarlos a mí, cierro los ojos y por un momento me siento ahí, llenando mi corazón de las cosas que me han moldeado a lo largo de estos años para recordarme de dónde soy y a dónde voy.

 

Este relato es la antesala a un viaje sonoro. En este primer capítulo de mi podcast, me acerco desde lo más esencial para contar la historia que dio comienzo a Origen. Comparto mis inicios, cómo este proyecto fue mutando y transformándose junto a mí, y de dónde nace este interés visceral por la arquitectura y lo espacial.

Es un recorrido por las experiencias que marcaron mi manera de mirar y crear; una unión de piezas que se fueron entrelazando hasta dar forma a lo que hoy es este espacio. Te invito a escuchar, a cerrar los ojos y a buscar, en tus propios objetos, ese hilo invisible que te une con tu propia historia.

 
 
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Soledad Nardelli, Alimento y Alma